jueves, 18 de marzo de 2010

AQUÍ ES PARLA CATALÀ

El catalán (català) no sólo es la lengua oficial de Cataluña, sino que cuenta con una serie de “hermanos mellizos” repartidos por una buena parte del Mediterráneo Occidental. Hacia el sur, el catalán se muta en valenciano (valencià) y es hablado hasta en la comarca murciana de El Carche. Al oeste, el catalán vuelve a sobrepasar las fronteras de la tierra que le da nombre para estar presente en varias zonas de Aragón (La Litera y Matarraña, principalmente). Y al norte, las regiones francesas de El Rosellón y La Cerdaña cuentan también con un importante número de catalanoparlantes. Las otras variedades dialectales del catalán se encuentran en las islas: en Baleares y en Cerdeña (Italia).

Así, se calcula que los hablantes del catalán ascienden a cerca de ocho millones, situando esta lengua en la séptima u octava más hablada de la Europa de los 27... De los 27 países, puesto que, hoy día, los idiomas oficiales de la Unión Europea son 23. Pese a las presiones que se están haciendo desde España, la lengua catalana todavía no es reconocida como oficial. Sin embargo, el gobierno ha firmado ciertos acuerdos con las autoridades europeas competentes para que los ciudadanos de habla catalana -así como euskera y gallega- tengan el derecho de comunicarse -y ser comunicados- en sus respectivas lenguas.

En general, el poder de la lengua catalana es evidente. Así que jamás entenderé porqué las instituciones de Cataluña tienen miedo a una posible desaparición... Tanto que han llegado a fijar leyes que, más que promover el habla de esta lengua, obligan a los ciudadanos a usarla bajo importantes multas... ¿es esto una democracia? En fin, politiqueos a parte, en las siguientes líneas hablaré de cómo un españolito del sur tuvo que viajar 3500 kilómetros para darse cuenta de la fuerza del catalán.


En realidad, en mi primer contacto con el catalán en Bulgaria me di cuenta de que conocido, conocido, no es... El on-arrival training (el encuentro de formación de voluntarios a la llegada) se celebró a principios de diciembre en el Hotel Silver Star de Sofia. Un lujoso alojamiento en un área residencial-comercial de la capital búlgara. Como buen hotel de cinco estrellas, el televisor de plasma contaba con numerosos canales internacionales. Cual es mi sorpresa cuando compruebo que el único canal de televisión español es la TV3 de Cataluña. Cuando se lo comento a Martin -el sueco, que durante estos trainings no ha dejado de ser mi roommate- me dice "pero... ¿no lo entiendes?". Y le digo: "no, está en catalán". A lo que él, incrédulo, me contesta: "¿pero no eres capaz de entenderlo? ¿tan cerrado es ese dialecto?". Acto seguido, le traté de explicar las diferencias entre dialecto e idioma, así como añadí que en algunas de las distintas regiones de España se habla más de una lengua a parte del castellano. El gesto en el rostro de Martin parecía desbordarse...

¿Tan sorprendente es que en un país que han ocupado desde la Corona de Aragón hasta el Reino de Castilla pasando por los musulmanes de Al-Andalus se hable más de un idioma? Y vamos... por lo menos el catalán es eso: un idioma. Que se vaya a Italia y compruebe como los dialectos pasan la barrera de su propia definición para quedarse a medio camino entre un mero acento y una lengua completamente diferente... Ya me explicó Diego, un voluntario veronés, las grandes diferencias entre el italiano de Verona, de Roma o de Florencia. Precisamente, Italia es otro país experto en variedades lingüísticas: el sardo, el siciliano y el napolitano son algunos de los idiomas co-oficiales reconocidos en la península itálica (todos ellos con la huella del Reino de Aragón).


Dentro de poco hay un encuentro de poesía en Veliko Tarnovo. No sé muy bien exactamente de qué va, ya que mi nivel de búlgaro sólo me permitió entender que se leerían poemas en búlgaro, alemán y español. Así, Vassil, el supervisor del grupo de teatro, me dió tres textos a elegir para que leyera uno... Efectivamente: los tres estaban en catalán. Elegantemente le dije que este no es mi idioma: que se habla dentro de España, sí, pero que yo soy del sur y no lo hablo. Vassil, al contrario que Martin, lo entendió perfectamente demostrando saber de la existencia de una serie de idiomas, digamos regionales, en el conjunto de España. No obstante, me pidió que, pese a no ser mi lengua materna, sea yo el encargado de leerlo puesto que lo haría mejor que cualquier búlgaro. Y acepté. Por cierto, каталунски (catalunski) es catalán en búlgaro.

Finalmente me quedé con un poema muy mediterráneo: La Balanguera, de Joan Alcover. Más tarde me enteré de que se trata del himno oficial de la isla de Mallorca y descubrí esta versión cantada por Maria del Mar Bonet:



Hay dos momentos por los cuales acabé ratificando el poder del idioma catalán. Ambos sucedieron en mi actividad del jueves por la mañana: el centro diario de personas con discapacidades mentales.

Una de las irregularidades que, a mi modesto entender, veo en dicho lugar es que a los chavales y a los no tan chavales del centro les tienen puesta una televisión en la cual el canal más sintonizado es una especie de MTV búlgaro. En dicho canal, no dejan de salir cantantes de шалга (shalga: el reggaetón de aquí) enseñando silicona... Pero de vez en cuando, hacen uso del mando a distancia, y entre noticiarios y programas de cocina, un día ví Ventdelplá.

No sólo he tenido que desplazarme hasta Bulgaria para enterarme de la existencia de esta teleserie catalana, sino también ha sido aquí donde mis ojos y mis oídos han sido testigos de los peores doblajes que el mundo audiovisual conoce. Por un lado, en Bulgaria las películas no se doblan, se subtitulan. Y eso está bien porque... ¿a que no sabéis qué? Sí: cualquier zagal de 15 años tiene mejor nivel de inglés que las maestras que yo tuve en el colegio. Pero por otro lado, las series sí se doblan. Y doblaje en Bulgaria se define como una serie de voces a destiempo que se superponen sobre el sonido original, el cual se mantiene en un segundo plano... En pocas palabras: en Bulgaria se doblan las series como en España se doblan algunos documentales.

De esta forma, un día, comenzó la serie. Sólo ver la cabecera hizo que algo me resultara cercano: quizá los rostros de los actores, sus ropas, la textura de las imágenes,... o quizá sus nombres: Ramón Mandaula, Marta Marco, Rosa Vila,... Cuando aparece el título, Ventdelplá me quedo con la duda: ¿esta serie es española o no? Comienza el episodio, y no paro de prestarle atención. Por fin, noto algo de "idioma latino" sepultado bajo ese más que cutre doblaje búlgaro. Los coches matrícula de Barcelona y un cartel de la Sala Razzmatazz en la escena del bar me confirman poco después de que se trataba del Arrayán catalán.

Siete Vidas, Un Paso Adelante, Los Serrano,... Y Ventdelplá. La lista de series patrias triunfando en Los Balcanes se amplía con esta producción de la Televisió de Catalunya:



El otro de los dos "momentos catalanes" vividos en el centro de discapacitados ocurrió una o dos semanas después. Una mañana, junto al mencionado televisor, descubro entre juguetes y material didáctico un libro llamado Animals' International Dictionary. Es tan sencillo como la ilustración de un animal, un montón de banderas y, al lado de cada una, una frase que sigue la siguiente estructura "tal animal hace tal sonido", y, a continuación, la expresión onomatopéyica de dicho sonido. Por ejemplo, en el dibujico del caballo, junto a la bandera de España, se puede leer "El caballo relincha: iiiiiiiiii". El resto de banderas son la inglesa, la francesa, la portuguesa, la sueca, la noruega, la búlgara, la serbia, la bosnia,..., y hasta la tunecina. Entre ellas, una vez más, se colaba la de franjas rojas y amarillas representando al idioma protagonista de hoy: el catalán. Y al igual que con Ventdelplá, he tenido que venir hasta Bulgaria para enterarme de que en Cataluña los perros no hacen "guau, guau", sino "bub, bub"...


Luis es otro voluntario europeo más en las bulgarias. Es portugués, y como tal, habla español a la perfección. Sin embargo, ¿cuántos españoles hay hablando portugués a la perfección? Pocos. Muy pocos. Nuestra conciencia con el idioma foráneo sigue siendo bastante cerrada, y en casos como el de un idioma (y un país) tan cercano como el portugués me parece denigrante. Así, desde que conocí a Luis me prometí a mí mismo estudiar y practicar algo de lenguas latinas. El italiano es otro caso similar: el año que lo estudié en la Escuela Oficial de Idiomas ha sido suficiente para defenderme en itagnolo: una fusión del italiano y del español que ya he practicado con algún que otro voluntario de esos lares. A parte del portugués y del italiano, en mi lista de idiomas latinos a aprender están el rumano (sí: el rumano es latino) y el catalán... Esto no es nuevo: siempre he dicho que si viviera en Barcelona (y como profesional del sector audiovisual, Barcelona y Madrid siempre han sido destinos muy posibles) no tendría ningún inconveniente en aprender catalán.

Para concluir, repetiré unas palabras del principio: POLITIQUEOS A PARTE... Tan grave es que algunos catalanes se nieguen a hablar el castellano aún sabiéndolo a la perfección, como que algunos de los demás españoles se nieguen a entender el catalán aún siendo tan fácil. Jo vaig a intentar aprendre'l. Que el saber no ocupa lloc.

sábado, 23 de enero de 2010

BACILO (DE) BULGARICUS

Bulgaria es un país pequeño. Y como buen país pequeño, es un país orgulloso. Muy orgulloso.

El día que estrenamos nuestra obra de teatro ante las más de 300 personas que abarrotaron el Teatro de Gorna Oriahovitsa, verlos a todos de pié interpretando el himno búlgaro fue, cuanto menos, asombroso. Las banderas del país se dejan ver por todos los rincones. No solo en los edificios públicos, sino también en hogares, tiendas, restaurantes, coches... ya sea de tela o en forma de pegatina, la blancaverdeyroja suele estar presente.



A veces, este orgullo les hace tener una visión muy particular de su patrimonio. Por ejemplo, el idioma búlgaro, al ser de las primerísimas mutaciones del eslavo, es de los más antiguos de Europa. Después del búlgaro, vinieron el ruso, el checo o el serbio-croata, y esto no hay que negarlo. Lo que ocurre es que los ciudadanos de Bulgaria van a más, y denominan al eslavo como “búlgaro antiguo”, asegurando así que su idioma es el tercero del viejo continente. Esto sería equivalente a si nosotros dijéramos que el Latín es el “español antiguo” y, por tanto, el español es la segunda lengua más vieja de Europa, junto con el griego... Bueno, partiendo de la base de que Cristóbal Colón (que también es español) “descubrió” América, todo es posible en la piel de toro.

Pero no sólo de idioma se enorgullece Bulgaria. El yogur es el principal símbolo por el cual (según ellos) Bulgaria es famosa en el mundo entero. Es una lástima tener que reconocerles que, al menos en España, el yogur no se relaciona con Bulgaria ni Bulgaria se relaciona con el yogur.

Bulgaria fue, es y será el país del ex-barcelonista Hristo Stoichkov. Y mi abuela al yogur le llamaba “Danone”.

Ciertamente existe una conexión España-Bulgaria a través de dicho lácteo: después de una profunda documentación (la Wikipedia y poco más) he corroborado que, efectivamente, el yogur nació en tierras búlgaras. Pero además, la empresa Danone (cuando todavía era catalana) fue la primera en comercializarlo. La historia es la siguiente:

Los antiguos búlgaros se establecieron en los Balcanes a finales del siglo VII. Se dice que una bacteria autóctona de esta península fue la que provocó, casi por accidente, la fermentación del primer yogur. Y es que, los campesinos búlgaros utilizaban bolsas de piel para transportar la leche.

Pero quizá habría que bajarle los humos al pueblo de Bulgaria, ya que ellos no fueron la única tribu del Este que migraba continuamente. Nómadas del Cáucaso o del Imperio Otomano pudieron perfectamente encontrar esa pasta densa y sabrosa en sus envases de tejidos animales. Sin duda alguna, la fermentación del histórico yogur se encontraba en los organismos microscópicos presentes en esas pieles.



Si lo miramos desde el punto de vista etimológico, la palabra yogur procede de la lengua turca (significa amasar o mezclar con un utensilio). El derivado lácteo tal como lo conocemos hoy día en Occidente tiene un origen caucásico. Pero, a decir verdad, en Europa Central el grupo bacteriano difundido principalmente es el búlgaro.

Pero si hemos de hablar de un “padre del yogur” este no sería búlgaro, sino ruso, y se llama Ilya Ilyich Mechnikov. Biólogo e investigador del Instituto Pasteur de París, el profesor Mechnikov expuso su teoría de que el gran consumo de yogur era la razón de la inusual longevidad de los campesinos búlgaros. Así, tomando una muestra del lácteo fermentado, el científico logró aislar la bacteria responsable: el bacilo bulgaricus. Gracias a estos descubrimientos, Mechnikov ganó el premio Nóbel.

Convencido de sus ideas, el profesor Mechnikov trató de promocionar la comercialización de lácteos basados en el bacilo bulgaricus. Así, en 1919, Isaac Carasso funda en Barcelona la empresa Danone (en honor a su hijo Daniel) y elabora el primer yogur fabricado industrialmente. A partir de 1923 el Colegio de Médicos español lo empezó a recetar y podía encontrarse en farmacias. Daniel Carasso tomó las riendas de la empresa de su padre y comenzó su expansión por todo el mundo, siendo especialmente en Francia donde se abrieron más suscursales hasta el punto de instalar allí definitivamente la empresa. Y es que, como buen investigador del yogur, Daniel Carasso también estuvo ligado al Instituto Pasteur de París, donde asistió a varios cursos.

Mechnikov estaba en lo cierto: el consumo de yogur es sinónimo de esperanza de vida. En mayo del año pasado, Daniel Carasso nos dejaba a la edad de 103 años.



Para concluir, resumamos: en Bulgaria nació, en Turquía se bautizó, un ruso lo adoptó, en Francia se perfeccionó y España lo comercializó. Así es el yogur: un producto culinario internacional desde los montes caucásicos hasta el mar Mediterráneo... Aunque con tanto orgullo búlgaro de por medio, esto será difícil de atestiguar.

domingo, 13 de diciembre de 2009

REBUSCANDO COMUNISMOS

Muy buen artículo sobre Bulgaria de otro blogger:



Suscribiría casi todo lo escrito.

http://aloneapatrida.blogspot.com/2009/09/rebuscando-comunismos-sin-comunistas.html

miércoles, 2 de diciembre de 2009

MIS PROBLEMAS CON LA JUSTICIA

Todos los nombres de las personas que aparecen a continuación son ficticios. Las historias son reales... jodidamente reales.

"Es una putada, pero tienes que estar jodido para escribir buenas canciones", dijo una vez Enrique Bunbury.

Hoy quiero escribir de todo y de nada al mismo tiempo...

De todo, porque todo se repite. Es como un círculo vicioso: los búlgaros siguen confundiendo España y México; Martin sigue recordándonos que grupos como Abba o Ace of Base son suecos (mientras que yo callo como una puta si en la radio suenan alguno de los Iglesias o el "Aserejé"); y seguiré envidiando a un país que cuelga los colores de su bandera por todos lados sin que nadie pronuncie la expresión ¡facha!.

Y de nada, porque prefiero no pensar (y prefiero no sufrir, que dirían Las Grecas) en las cosas que hacen que mi sangre hierva. Pero si mi 'inspiración' es igual a 'cabreo', os puedo asegurar que hoy estoy “inspirado”. Pero que muy “inspirado”.

Si hay una razón por la que últimamente he tenido mi blog un tanto abandonado ha sido porque no me apetecía usar esta vía para desahogarme con los contratiempos que he tenido últimamente en la asociación "Youth Tolerance". Pero si para algo se inventaron los medios de comunicación (si para algo se inventó Internet) es para, entre otras cosas, denunciar las injusticias ante la opinión pública.

Durante las siguientes líneas no me cansaré de escribir este nombre: "Youth Tolerance". Y sobretodo la segunda palabra "TOLERANCE", ya que la asociación "Youth TOLERANCE", sin hacer ninguna gala de su nombre, me dio un severo aviso acerca del uso de las redes sociales tras enlazar en mi Facebook un video de la cantante búlgara Azis.

Una de las tres niñatas de la asociación (no confundir con el grupo de teatro) que tengo agregadas al caralibro, le enseñó mi cuenta a Todora (la que vendría a ser mi jefa). Esto en España se llama "violación del derecho a la protección de los datos personales". En Bulgaria, 20 años después de la caída del régimen comunista, y 2 años después de su inclusión en la Unión Europea, esto también se llama "violación del derecho a la protección de los datos personales".

No contentos con esto, la asociación "Youth TOLERANCE" fue todavía a más y me prohibió volver a colgar ningún otro vídeo, ni ninguna otra foto, ni hacer ningún comentario sobre Bulgaria y los búlgaros... Sí. Como lo estáis leyendo. Este grupo de chavales -con el apoyo incondicional de la sexagenaria Todora- impuso sus drásticas órdenes en algo tan privado como una red social. Es lo que tiene el Comunismo, ¿verdad?.

Pero, ¿quién es Azis y por qué ha causado tal revuelo el que yo linkeara un video suyo en Internet? Azis es a la música en Bulgaria lo que Mónica Naranjo lo fue durante un pequeño tiempo en España: musa del colectivo gay e icono de la liberación que copa, al mismo tiempo, las listas de ventas de su país. Sin embargo, al contrario que Mónica, Azis está mucho más unida a las minorías, ya que ella pertenece a dos: es transexual y de etnia gitana. Y si esto le molesta a mi asociación, está más que claro que no debería llamarse "Youth TOLERANCE", ni mucho menos desarrollar un proyecto llamado "Different people. One Europe".



Pero la “TOLERANCE” no queda ahí... Desde que aterricé en Bulgaria he observado la más que marginal situación del pueblo gitano en este país. Es difícil (casi imposible) verlos en las ciudades. Sus barrios no son poblados de chabolas: son pueblos tan alejados del casco urbano que casi tienen autonomía propia. Por otro lado, no deja de sorprenderme que en Bulgaria la relación rumano=gitano sea cuasi inmediata... ¡Vaya por Dios!, igualito que uno de los pensamientos más cerdos que puede salir de una cabeza fascisto-española, pero con la diferencia de que a Rumanía y Bulgaria sólo les separan el ancho de un río.


Río que un día cruzó una mujer para, más tarde, ser la madre de un chavalillo llamado Niki. Nacido en Bulgaria (Europa) pero con sangre de Rumanía (Europa) y de etnia gitana-mestiza (al igual que el 4,58% de la población de Bulgaria, en Europa), Niki acudió a la Asociación “Youth ¿TOLERANCE?” (desde ahora, debo incluirle los signos de interrogación) para participar en el teatro. Y es que dicha asociación, además del proyecto “DIFFERENT PEOPLE. ONE EUROPE” (desde ahora, en mayúsculas, para que se lea mejor) también gestiona un grupo de teatro.

Pues bien, os prometo que he visto como Niki ha sido expulsado de este grupo por el simple hecho de ser gitano. Todavía tuvieron el tacto (si es que lo han tenido alguna vez) de no dejarle participar en algunos bailes con el pretexto de que es muy bajito. Durante unos días el ambiente en el teatro estuvo caldeado porque a uno de los chavales le desaparecieron 2 Levas (un puto Euro). ¿La culpa? Para el gitano. Un día faltó a uno de los ensayos, cosa que muchos otros componentes del grupo han hecho alguna que otra vez. Sin embargo, al contrario que con estos, Vassil (marido de Todora y brazo derecho de “Youth ¿TOLERANCE?") tomó la decisión de expulsar a Niki del grupo de teatro debido a esta falta de asistencia. Al comunicárselo a los chavales, varios de ellos lo llegaron a celebrar. Vassil les respondió con una sonrisa de complicidad.

Hace poco, y con motivo del 140 aniversario del teatro de Gorna Oriahovitsa, representamos una de las obras. Mientras nos cambiábamos de ropa, Hristina buscaba desesperadamente su teléfono móvil. Se acercó hacia mí y me preguntó si había visto a Niki por aquí... Me pareció una pregunta tan absurda y tan increíble que quise asegurarme de haberlo entendido bien: ¿a Niki? (¿después de haber sido expulsado del grupo?), ¿hoy? (¿el día que estrenamos la obra para la que él 'no daba la talla'?), ¿aquí? (¿en el backstage del teatro al que sólo nosotros hemos tenido acceso?). “Sí. Es que me dejé el móvil encima de esta mesa y no lo encuentro”, contestó ella. Juzguen ustedes mismos.

El día que me dieron la charla en la que trataron de imponer SUS normas de uso en MI Facebook, me defendí diciendo que, además de ser algo tan personal como una cuenta de Internet, mis contenidos están restringidos a “sólo amigos” (ni siquiera “amigos de mis amigos”). Mi blog, por su parte, es público y, además, dobla las visitas de mi otra red social (el Tuenti). Que tenga la osadía de volver a linkear (que no a colgar) el video que pensé que me costaría la expulsión del país, se podría considerar una provocación. Pero lo que no voy a hacer es dejar que mi presente esté regido por cerdos comunistas.

Lo siento. Me he cabreado.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

SESENTA DÍAS

Ni esto es Flickr, ni mi cámara es una réflex. Pero ahí va una mini-recopilación de instantáneas que he hecho durante estos primeros sesenta días en Bulgaria.



Entre Madrid y Sofia.




Teatro de Gorna Oryahovitsa.




некролози, esquelas colgadas en las paredes de la vía pública.




Mercado de Gabrovo y los pimientos rojos: una de las hortalizas más abundantes en Bulgaria.




Arquitectura balcánica. Tranporte soviético.




El concepto del tiempo también cambia de unos países a otros...




Bozhentsi: pequeño paraíso escondido entre la verde Bulgaria.




Veliko Tarnovo: capital del Segundo Estado Búlgaro (del s. XI al s. XIV).




Barrio de Асенова Махала, Veliko Tarnovo.




Hay un mensaje de año nuevo español en esta foto.




Barrio viejo de Plovdiv. Segunda ciudad del país.




La "Macarena" y el "Aserejé" suenan en Bulgaria... Pero imágenes como esta son las que me hacen presumir de cultura española: ¡Dalí!




Zumos de cebada con burbujas.




Aquí yace el comunismo.




Río Danubio a su paso por Ruse. Frontera natural entre Bulgaria y Rumanía.




A casi cuatro mil kilómetros de ella... Pero ahí está: Almería.

jueves, 12 de noviembre de 2009

COMPARACIONES ODIOSAS


Siempre he defendido, aunque con la boca pequeña, que el tamaño de un pueblo o de una ciudad no se mide por su población. La razón es que en España tenemos “pueblos” de 120.000 habitantes, como Dos Hermanas, y “ciudades” de 30.000, como Soria.

Y digo que lo he defendido “con la boca pequeña” porque a la hora de la verdad yo soy el primero que busco en la Wikipedia el censo de habitantes de cualquier lugar para hacerme una idea de su tamaño. Así, he de reconocer que lo que menos me atraía de este proyecto de voluntariado en Bulgaria era el municipio donde me había tocado vivir: Gorna Oryahovitsa, 35.000 habitantes.

Durante los meses previos a mi mudanza, no paraba de pensar en qué tipo de pueblo de 35.000 habitantes sería. ¿Un Écija? ¿una Teruel? ¿un Carmona? ¿una Ciudad Real? Luego, empecé a hacer absurdas reglas de tres cuando me informé acerca de la región y del país en general.

Bulgaria tiene una población de ocho millones de habitantes repartidos en un territorio algo más pequeño que la mitad de España. Aún así, este territorio es más grande que la comunidad autónoma de Andalucía, en la cual viven una cantidad similar de habitantes. Sin embargo, en el sur de España no hay una ciudad tan grande como Sofia, que cuenta con un millón de habitantes frente a los 700.000 de Sevilla o los 600.000 de Málaga. Lo que sí que hay en Bulgaria es un par de 'Córdobas' (Plovdiv y Varna, entre 300 y 350.000 habitantes) y unas cuantas 'Almerías' 'Cádices', 'Huelvas' y 'Jaenes' (Burgas, Ruse, Stara Zagora, Pleven,... entre 100.000 y 200.000 habitantes).

Visto y comprobado que la densidad de población en Bulgaria no es especialmente grande, me dio por pensar que los treinta y tantos mil habitantes de Gorna Oryahovitsa la convertirían en uno de esos municipios a medio camino entre 'pueblo grande' y 'ciudad pequeña'. Para ello, puse un ejemplo irrefutable: mi pueblo, El Ejido, 83.000 habitantes.



Aunque El Ejido doble la población de G. Oryahovitsa, mi ánimo por comparar (que siempre digo que todas las comparaciones son odiosas, pero también lo hago con la boca pequeña) se extendió a toda la región: Veliko Tarnovo. De esta forma, su capital -del mismo nombre y con no más de 70.000 habitantes- se mediría con la mía: Almería, 187.000 habitantes.

La plaza principal de G. Oryahovitsa, tan fría y tan gris, con el ayuntamiento a un lado y la vista de la Hamalka (esa famosa colina) al otro, puede ser, perfectamente, esa Plaza Mayor ejidense con nuestro consistorio de diseño minimalista tras el cual se asoma la Sierra de Gádor. En general, que Gorna sea la segunda ciudad de la región después de la capital, y que no tenga casi ningún monumento antiguo ni ningún barrio viejo, hace que mi intento por imaginarla como la El Ejido búlgara no vaya mal encaminado.

Por su parte, Veliko Tarnovo (ciudad) le lleva bastante ventaja a Almería. Hay que tener en cuenta que fue la capital de Bulgaria durante el medievo, lo que actualmente la convierte en una ciudad más que monumental. Pero, al menos, su enorme fortaleza (el Tsárevets) podría ser la Alcazaba almeriense en formato XXL.



Este tipo de comparaciones se pasan de odiosas para llegar a ser tremendamente estúpidas... Así que dejaré de escribir sobre paisajes urbanos para volver a las estadísticas.

El caso es que, en la práctica, mis cálculos no salieron nada mal, y me he ido dando cuenta de que, incluso, pueden ser aplicables a todo el territorio búlgaro. Si Gorna es El Ejido, y Veliko Tarnovo es Almería, la cuenta de la vieja es más o menos la siguiente: el habitante español se cotiza a medio habitante búlgaro... como los euros y las levas, pero al revés.

Gabrovo, con 68.000 habitantes, tiene un aspecto de ciudad más cercano a Huelva (140.000) que a Motril (66.000). Pero mi mayor impresión me la llevé en Plovdiv: desde la colina más alta del barrio viejo (casi en el centro de la ciudad) se ven los grandes edificios hasta el horizonte. La vista es similar a la que se tiene de Sevilla desde el Aljarafe. Incluso me atrevería a decir que Plovdiv, con 340.000 habitantes, aparenta ser mayor que la capital hispalense.



Ya solo me queda visitar Varna (320.000 habitantes y junto a la costa) y la capital de las capitales búlgaras: Sofia. La primera me la imagino muy parecida a Málaga y, si me apuras, a Barcelona. Por su parte, Sofia debe ser ese agobiante laberinto urbano en el que se han convertido ciudades como Madrid.

No tengo ni idea de cuál puede ser la razón de esta curiosidad acerca de la relación población/tamaño de las ciudades de Bulgaria. Puede ser que la emigración haya hecho mella y que en esos altos edificios de Plovdiv haya muchos apartamentos vacíos. Pero por otro lado, tan pocos habitantes repartidos en tan grandes urbes no ha hecho perder, para nada, el ritmo de vida propio de una ciudad. Mi vecina V. Tarnovo -con un censo casi idéntico al pueblo sevillano de Alcalá de Guadaíra- cuenta con las típicas calles anchas repletas de tráfico y esas aceras colmadas de gente andando de un lado para otro. En este caso, puede que la culpa la tenga su prestigiosa Universidad. Aquí voy a hacer otra (odiosa) comparación, que sería Granada: una ciudad “diseñada” para 240.000 habitantes, pero que los estudiantes (y los hippies) han “inflado” a casi el doble.

viernes, 6 de noviembre de 2009

HATEFUL COMPARISONS


I always say the size of towns cannot be measured according to population. In Spain there are “villages” as Dos Hermanas (120.000 inhabitants) and “cities” as Soria (30.000 inhabitants).

But, actually, I often search through Wikipedia the population of anywhere in order to know how big it is. So that, I should recognize that, at the beginning, I didn't like to live in a small town as Gorna Oryahovitsa: 35.000 inhabitants.

Before I moved to Bulgaria, I wondered which kind of '35.000 inhabitants town' Gorna could be. Somewhere like Écija? Like Teruel? Like Carmona? Like Ciudad Real? After that, when I took some information about the region and the country, I began to do absurd comparisons.

Bulgaria has a population of eight million inhabitants in a very small territory compared to Spain. This territory is bigger than the region of Andalusia (southern Spain) where almost the same number of people lives in. Southern Spain hasn't got a city as populated as Sofia (one million citizens), that is bigger than the two leading cities in Andalusia: Málaga and Sevilla (between 600 and 700 thousand inhabitants). But, in Bulgaria there are two equatable cities to Córdoba (Plovdiv and Varna, between 300 and 350 thousand inhabitants) and several similar cities to Almería, Cádiz, Huelva or Jaén (Burgas, Ruse, Stara Zagora, Pleven,... between 100 and 200 thousand inhabitants).

When I observed Bulgarian cities are not so big, I thought Gorna Oryahovitsa may be one of those towns halfway between “big village” and “small city”. In fact, I gave a very good example: my home-town El Ejido, 83.000 inhabitants.

Even though El Ejido is double its population, I was still comparing all the region. So that I thought in Veliko Tarnovo, the capital of the province (less than 70.000 inhabitants), as the capital of my province in Spain: Almería (about 187.000 inhabitants).


The Gorna Oryahovitsa's main square is very cold and grey. Council is at one side and the hill of Hamalka is at the other side. It reminds me to El Ejido's Plaza Mayor where the local goverment building, with its minimalistic design, is at and the mountains of Gádor are behind it. Generally, Gorna seems to El Ejido because they rank the second in size in their respective provinces, and they haven't got any old monument and nor old quarter. I was not mistaken when I thought Gorna Oryahovitsa is “the Bulgarian El Ejido”.

In the other hand, Veliko Tarnovo outdoes Almería. Have in mind that Veliko Tarnovo was the capital of Bulgaria during the Middle Ages, so that nowadays it's a very monumental city. But its great fortress Tsarevets may be the Almería's Alcazaba.


All these comparisons are hateful. Perhaps, stupid. So that I'm not still going to write any more about urban landscapes... I will talk about statistics again.

So that, If Gorna seems El Ejido and Veliko Tarnovo seems Almería, one Spanish inhabitant would amount to half Bulgarian inhabitant. Much to my surprise, I have observed these calculations are applicable in the whole country. For example Gabrovo (pop. 67.000) has got an appearance which is more close to Cádiz (pop. 140.000) than Motril (pop. 66.000).

Plovdiv made the main impression to me: from the highest hill of the old-town, tall buildings can be seen until the horizon. This view is similar to the view of Sevilla from el Aljarafe (the hills off the city). I would say that Plovdiv (pop. 340.000) looks bigger than Sevilla (pop. 686.000).


I haven't been in Varna and Sofia yet. The first one is by the sea and its population numbers 320.000 citizens. I imagine Varna could be like Málaga (pop. 590.000). About Sofia, it may be one of those urban labyrinths as Madrid.

I don't know the reason for this curiosity about the relation between the population and the size of Bulgarian cities. Probably this is emigration and perhaps there are a lot of empty apartments in those tall buildings in Plovdiv. In other hand, the Bulgarian towns haven't lost their rhythm of big city although they have got little inhabitants. For example, Veliko Tarnovo -with only 67.000 citizens- has got the typical busy streets and a lot of people walking by their pavements. I believe this is it because the University of Veliko Tarnovo is quite important... Right now, I'm going to do another (hateful) comparison: it looks Granada. This Spanish city was “designed” for 240.000 people, but students (and hippies) have increased it by almost double.